20/4: De vuelta

Salir a dar un paseo después de haber venido del viaje.

La lluvia ha borrado parte de la suciedad de las procesiones. La calle desierta excepto un goteo ininterrumpido de visitantes, extranjeros la mayoría de ellos. Llueve débilmente.

El ambiente es muy extraño. Queda alguna flor de azahar rezagada, pero su aroma es insuficiente para combatir la pestilencia de la Semana Santa.

Ahora arrecia la lluvia y los guiris parecen vulnerables y completamente fuera de contexto: con el calzado inadecuado, dentro de sus impermeables de emergencia. Sólo me siento afín con una niña que chapotea encima de un charco.media-20140420

 

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